DMAE


¿Qué es?
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), es una enfermedad que afecta a la visión central impidiendo aquellas actividades que requieren de una visión bien definida como la lectura, la costura o el conducir.

No causa dolor y generalmente afecta a los dos ojos, pero no tiene porqué evolucionar a la vez, de tal manera que se puede perder vista en un ojo mientras que el otro parece no estar afectado.


Tipología
Existen dos tipos de DMAE: húmeda y seca.

DMAE Húmeda,
las líneas rectas parecen onduladas.

- DMAE Húmeda
Ocurre cuando aparecen vasos sanguíneos anormales detrás de la retina, que comienzan a crecer debajo de la mácula. Estos nuevos vasos tienden a ser muy frágiles y frecuentemente dejan escapar sangre y líquido que se acumulan bajo la mácula, levantándola y deformándola.

En este tipo de DMAE el deterioro visual comienza de forma repentina y avanza muy rápidamente.


DMAE Seca,
zona borrosa en el centro de la visión.

- DMAE seca
La forma seca es la más común. Más del 85% de todas las personas con DMAE tienen la forma seca.
Se produce cuando las células de la mácula sensibles a la luz se van deteriorando poco a poco haciendo que la visión central se nuble gradualmente en el ojo afectado.

¿Cómo se trata?
Ninguno de los tratamientos suponen una cura de la enfermedad pero el objetivo que se busca con ellos es demorar el grado de deterioro visual o prevenir una pérdida adicional de visión.


1) Tratamiento con láser de Argón:
Este procedimiento utiliza un rayo láser para destruir (quemar, fotocoagular) los vasos anormales bajo la mácula.


2) Terapia fotodinámica:
Se utiliza un fármaco llamado Verteporfin. Este medicamento es muy sensible a la luz y la exposición a la misma hace que el fármaco libere compuestos (conocidos como radicales libres) que pueden conseguir el cierre de los vasos anómalos. La medicación se inyecta en el brazo.
Después, se procede a iluminar el ojo con una luz durante unos 90 segundos. La luz provoca la activación del medicamento que destruye los nuevos vasos sanguíneos y da lugar a una mejoría o a un deterioro visual más lento.

Al contrario que el tratamiento con láser, este tratamiento no provoca quemaduras retinianas pero el paciente debe evitar exponer su piel o sus ojos directamente a la luz del sol o luces artificiales durante los días siguientes al tratamiento.


3) Tratamiento con antiangiogénicos:
Los antiangiogénicos, son fármacos que pretender cerrar los vasos sanguíneos que pierden líquido o sangre en la mácula. Se inyectan dentro del ojo bajo anestesia local.
Generalmente se realiza un primer tratamiento basado en tres inyecciones del fármaco que se realizan con un intervalo de tiempo de un mes o mes y medio entre ellos.
Con ello se consigue detener la pérdida de visión o incluso mejorar la misma en un 70-80% de los pacientes.



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