El ojo seco es una enfermedad producida por alteraciones en la secreción lagrimal. Sus síntomas son: sequedad ocular, enrojecimiento, picazón, ardor, sensación de cuerpo extraño dentro del ojo, lagrimeo y cansancio ocular.
Las lágrimas humanas forman una película sobre los ojos que los protegen de la irritación y los mantiene humectados y lubricados. Las lágrimas también contienen nutrientes que ayudan a que sus ojos se mantengan saludables. El parpadeo permite expandir la película lagrimal sobre la superficie ocular.
En el ojo hay dos tipos de secreción lagrimal:
- Lágrima de secreción basal: Es la que se produce constantemente en el ojo para mantener lubricada la superficie ocular. Se produce en las glándulas lagrimales accesorias y está compuesta por una capa acuosa, otra lipídica (grasa, producida por las glándulas de meibomio) que evita que se evapore demasiado rápido, y otra capa mucinosa, responsable de que se adhiera a la superficie de la córnea formando una película.
- Lágrima de secreción refleja: Es la que se produce en la glándula lagrimal principal, compuesta básicamente por agua y sales. Se produce en respuesta a una agresión (cuerpo extraño,...) o por emociones. Se encarga de “lavar” el ojo, mantenerlo limpio, pero no resulta tan efectiva para mantener lubricada la superficie. En ocasiones, se segrega en respuesta a la irritación producida por la disminución de la secreción basal y el paciente percibe lloros cuando en realizad el problema que presenta es de sequedad. Es lo que llamamos “lagrimeo paradójico”.
La producción de lágrimas disminuyen normalmente con la edad. Aunque los ojos secos pueden ocurrir en varones y mujeres a cualquier edad, las mujeres, especialmente después de la menopausia, son generalmente las más afectadas.
Algunos medicamentos pueden también producir sequedad ocular por reducción de la secreción lagrimal. Puesto que estos medicamentos son generalmente necesarios, la condición de ojo seco puede ser tolerada o tratada con lágrimas artificiales. Enfermedades como la diabetes también afectan a la función lagrimal.
El tratamiento puede ser con:
- Lágrimas artificiales: Su función es lubricar los ojos. Las hay de consistencia mas o menos viscosa. Las menos viscosas tienen un tiempo de acción menor por lo que deberán aplicarse con mayor frecuencia, mientras que las mas espesas duran mas tiempo. El mercado ofrece una gran variedad de lágrimas artificiales cuya diferencia no sólo radica en su viscosidad sino también en la composición química, el tiempo que mantiene el efecto lubricante, los conservantes que posee, etc.
- Gel oftálmico: Es muy útil cuando se aplica durante la noche (en horas de descanso). Es utilizado en los casos mas severos de ojo seco, combinado con lágrimas artificiales de base acuosa para lograr una lubricación y protección en los ojos que sea constante.
- Suero autólogo: Se trata de hacer una especie de colirio con el suero de la sangre del propio paciente (se obtiene sacando sangre y retirando las células). Digamos que el agua de este suero está enriquecida con los nutrientes y factores de crecimiento que estimulan la regeneración de las células. Por ser algo del propio paciente, es imposible que produzca rechazo. No sólo se usa en el ojo seco, sino en una gran variedad de enfermedades de la superficie ocular, precisamente por la gran capacidad de regeneración. La forma de conservación y uso del suero autólogo es bastante aparatosa (tienen que estar siempre refrigerado, cada botecito dura poco tiempo, no puede exponerse a la luz, etc). Además hay que ser muy cuidadoso porque es un caldo de cultivo idóneo para bacterias. Y además en algunos pacientes produce una sensación de cuerpo extraño y disconfort. Sólo se indica en casos graves, y no de forma continuada sino como ciclos cortos, pero la mejoría es notable en la mayoría de los casos.
- Oclusión del lagrimal: Para poder mantener la humedad que necesita el ojo, el especialista oftalmólogo decide obstruir temporal o permanentemente los canales de drenaje de las lágrimas mediante tapones de colágeno , plástico o silicona (según cada caso). A través de este método se logra que las lágrimas permanezcan en el ojo por el mayor tiempo posible, ya sean las producidas naturalmente o en forma artificial.