19/07/2011
Consejos de verano: Ojo rojo
¡¡ HORROR !! Tengo el ojo rojo!!” “No me he dado cuenta pero me he mirado en el espejo y he visto que lo tengo ensangrentado”.
Esta es una de las razones por la que muchos pacientes acuden a la consulta a través de Urgencias.
Técnicamente se denomina Hiposfagma y no es más que una hemorragia bajo la conjuntiva. Típicamente el paciente no nota nada, si acaso una pequeña molestia, no tiene legañas y lo más importante, no pierde visión.
Entre los factores de riesgo para que esto ocurra, están la Hipertensión arterial, la toma de antiagregantes o anticoagulantes (Sintrom, Adiro, Aspirina), la fragilidad capilar o la realización de algún esfuerzo al toser, vomitar o similar. Sobre todo en los dos primeros casos, y si el hiposfagma se repite con frecuencia, es importante notificárselo al médico de atención primaria por si fuese necesaria la realización de alguna prueba.
Al paciente hay que decirle que no se alarme si lo único que observa es que el ojo está enrojecido y no existe ningún otro síntoma. Se soluciona sólo, en una semana aproximadamente, cuando la sangre se reabsorbe y no hay un tratamiento específico más allá de lágrimas artificiales para hidratar y dar confort al ojo.